Vivimos en tiempos difíciles, vemos que el progreso de la nación está estancado, que cada…

Por: Ruperto Enríquez Chasin

Vivimos en tiempos difíciles, vemos que el progreso de la nación está estancado, que cada cierto tiempo se anuncian más y más medidas económicas y no se da solución a los problemas de raíz como la pobreza, la desigualdad, el desempleo, la inseguridad y demás elementos que obligan al retroceso de derechos de las mayorías; entonces es el momento de repensar lo que significa democracia, ya que todos los gobiernos son elegidos a través de este sistema político. Llegó la hora de impulsar un proceso de verdadera democratización donde el ser humano comprenda que el único camino que tenemos es establecer una democracia más radical y así no seamos víctimas de nuevos engaños.

Democracia proviene de las voces griegas “demo” que significa pueblo y “Crato” que vendría a traducirse como poder, en otras palabras, significa el poder del pueblo o gobierno de las mayorías. En todo caso, ¿cómo surgió este sistema político de gobierno? pues se puede decir que cuando los reyes comenzaron a trabajar en función de sus propios intereses y se volvieron tiranos al momento de tomar decisiones, nació la necesidad de un grupo de ciudadanos preparados e inteligentes de tomar las riendas del gobierno, a esta nueva clase política se le llamó “Aristocracia”, sin embargo, esta clase política se convirtió en oligarcas, esto quiere decir, el gobierno de unos pocos sobre las grandes mayorías.

Sólo podemos hablar que comenzó a existir la democracia como la conocemos hoy, cuando se incluyó el voto universal, cuando las mujeres también obtuvieron el derecho a elegir, se dieron cuenta que el poder estatal y político tenía que ser limitado, más bien distribuido en un estado de derecho justo y en igualdad de condiciones. Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder solía decir Montesquieu, él defendía mecanismos de control, en el siglo VXIII, para evitar este fenómeno y así nos conllevaría a la independencia de funciones.

Pero qué sucede si a pesar de venir aplicando este sistema llamado democracia durante muchas décadas, continúan los altos índices de miseria e incertidumbre en las grandes mayorías de ciudadanos, a pesar de haber ganado derechos importantes en la Revolución Ciudadana, hoy en día han sido eliminados prueba de ello el descontento social que se vive actualmente.

Es la hora de asumir el papel fundamental que tiene el estado para crear justamente las condiciones y oportunidades de desarrollo para todos, no solo para una cúpula enquistada en el gobierno que beneficia a una determinada clase oligárquica. Es urgente que los ciudadanos sepan los derechos que debe hacer cumplir impostergablemente el estado, como son los derechos de tercera  y cuarta generación: derecho al desarrollo económico, vivir en paz y en ambiente sano, acceso a las nuevas tecnologías y sobre todo libertad de expresión en redes sociales.

La libertad es muy importante, este derecho principal no lo dejes perder por nada ni nadie; la libertad personal, la libertad de opinión, la libertad de reunión y de asociación, no tendría ningún sentido la democracia sin estos componentes. El estado no debe limitar con sus decisiones los derechos de las minorías, ya que estas pueden convertirse en mayorías. El estado debe ser considerado como una correlación de fuerzas  donde debe existir un equilibrio.

Para finalizar, es necesario reconocer que no se tiene enemigos en la política, solo adversarios con distinta forma de pensar, con ideologías opuestas sobre el modelo de gobernar, debemos saber que existen diferencias y que hay que superarlas disminuyendo las desigualdades sociales y materiales, conquistando derechos sustanciales y garantizando la participación de todos. No podemos hablar de democracia sino radicalizamos estas libertades.

Es la hora de popularizar, si se me permite este término,  el debate ideológico; llevarlo a todos los rincones del país, no se está actuando fuera del marco de la ley, ni de los tratados y convenios internacionales, ni de lo consagrado en la Constitución, ni de los derechos del hombre tampoco de los acuerdos y compromisos mundiales, estamos hablando con la ley en la mano y con el pueblo en el corazón, vamos a luchar por estos ideales y juntos radicalizaremos la democracia.

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